Posibilidades

Miércoles, 8 Octubre   

Tenemos varias posibilidades de ejecución del adiestramiento. La primera es llevar a los dos perros sueltos (maestro y alumno), con el consiguiente riesgo de no poder controlar al joven alumno en el momento preciso. Es mejor, como primer paso, hacerlo con el perro atado, pero hay ejemplares que se bloquean al sentirse así y no nos permiten trabajar con alegría y firmeza, por lo que habría que llevarlo suelto, lo que implica tenerlo bien enseñado, pues de lo contrario, si no entiende nuestras órdenes, nuestros esfuerzos caerán en vano. Con una correcta educación y asimilación de la obediencia básica podremos enseñarle a hacer el patrón sin mayores dificultades, claro está, en más o menos tiempo dependiendo de cada individuo.

Con la ayuda de nuestro auxiliar procederemos a soltar los dos perros para que busquen la caza, soltando al veterano en la dirección correcta y al aprendiz en la dirección opuesta. Se trata de que el veterano encuentre primero la pieza y podamos conducir o dirigir al aprendiz en su dirección para ver si nuestro control sobre el perro es total. Nuestro compañero se encargará del perro veterano y de levantar la pieza, y nosotros nos encargaremos de controlar y llevar al perro aprendiz hacia la muestra del perro, estando muy pendientes del perro para poder anticiparnos a sus acciones y dar la orden de quieto nada más que veamos que enfila hacia el compañero, teniendo que lograr su parada inmediata. Tenemos que tranquilizarlo y que permanezca quieto, un leve tirón y una voz firme nos permitirán controlar al perro. A nuestra orden nuestro compañero procederá a levantar el ave y abatirla (si nos está permitido), y así repetiremos el ejercicio hasta que lo haya entendido correctamente y tengamos total confianza en el perro.

La segunda posibilidad es llevar al maestro suelto y al aprendiz atado con una traílla de cuero larga (unos dos metros) lo que nos permite llevarle en los primeros pasos controlado. Es muy útil en perros indisciplinados o con deficiente obediencia básica. Es, por tanto, la opción más segura si acepta la correa y sigue en actitud de trabajar y con pasión. Así pues, soltaremos el veterano, habiendo colocado la pieza no muy lejos, tratando de que en poco tiempo la encuentre, y así repetir el ejercicio varias veces si el alumno está en condiciones para ello.

Una vez que el perro está en muestra, pondremos al nuestro en posición favorable para que lo vea. Es posible que ya estuviera atento a su recorrido y se haya percatado, por lo que tenemos que estar atentos para sujetarle y corregir inmediatamente. Si no, le acercaremos unos metros para que se percate de la situación, y haremos que permanezca inmóvil, procediendo de la misma manera que anteriormente, sujetando al perro para que comprenda que debe pararse ante la muestra de otro can.

En la tercera opción también podremos usar una silueta (de madera o cartón) de un perro en muestra, a escala real, simulando a uno de verdad en esa actitud, con similares procedimientos a los anteriores. Para finalizar, con paciencia y trabajo conseguiremos disfrutar plenamente de la satisfacción que da ver trabajar a varios perros de muestra en perfecta armonía.