La técnica para pescar al trolling
Lunes, 18 Agosto 
En las pescas de arrastre el señuelo va mas o menos a 30 metros ó 40 metros detrás de la embarcación en movimiento. Exagerar esta distancia significa arriesgar que el nylon se tuerza en exceso y se haga enredo; además que no se puede saber con certeza si el señuelo puesto en la punta está trabajando correctamente. Por otro lado una distancia menor a los 30 metros -25 metros por ejemplo- marcará nuestra presencia y la trucha o la corvina no van a picar; se asustarán y buscarán alejarse de nosotros.
La velocidad de marcha o de navegación es muy importante en este tipo de pesca. La regla es la siguiente: mayor velocidad produce un nado muy superficial del señuelo. Por el contrario, una marcha lenta con un señuelo pesado hará que éste vaya muy a fondo, con la posibilidad de enredo, salvo que se busque profundidad para poder encontrarse con las piezas mayores, las cuales generalmente están en esos sitios. En síntesis, rápido significa señuelo arriba, a ras de agua y; lento, señuelo abajo., muy profundo.
¿Cuál es entonces la velociad ideal? En una lancha o bote con motor, una navegacion de dos a tres nudos. En una bote a remos, paleando sin gran esfuerzo, la velocidad ideal es aquella similar a la marcha de una persona caminando a paso normal. No hay que olvidar que el señuelo debe representar a un pez pequeño que anda merodeando por ahí, y que su desplazamiento no debe ser muy rápido. De esto mismo se desprende que el pescador debe darle vida a su señuelo, para lo cual tiene que bajar y levantar la caña a intervalos, o si prefiere emplear la técnica del “tironeo” (pequeños tironcitos a la línea, tratando de simular los desplazamientos de ese pececillo explorador).
En lagos y lagunas muchas veces hay grandes concentraciones de peces pequeños -cardúmenes- que andan cerca de la superficie buscando alimento y huyendo de la voracidad de los mayores. Es allí donde son más vunerables y son atacados por los peces más grandes.
El pescador de arrastre debe tratar de imitar estas circunstancias y ensayar distintas velocidades de navegación, distintos tamaños de señuelos y distintos grosores de línea. Sobre este último aspecto, nos olvidábamos decir que una línea muy gruesa (0.60 ó 0,70 mm.) lanza poco y profundiza poco. Una línea de 0,35 ó 0,40 mm. se hundirá a rangos de profunidad normales. Por último, un nylon más delgado es suceptible al corte aunque tenga la propiedad de hundirse muy bien.
Aparentemente existen algunas alternativas cuyos efectos dan buenos resultados: Tener en cuenta que mientras más delgado es el nylon menos llaman la atención de los peces, pero está latente el peligro de que una pieza de dos o tres kilos lo corte, especialmente si se presenta lucha tenaz, franca, prolongada. De modo de que en esto hay que buscar un término medio. Es más importante el tamaño y la forma del señueo que su color. Esto está probado.
Hay que ensayar al mismo tiempo la pesca de arrastre a distintas velocidades, pero sin exagerar. Muy rápido el señuelo sube a la superficie y no trabaja bien; por el contrario “patina” sobre el agua. También la línea se tuerce más y deja de trabajar en la forma adecuada, quedando rapidamente inservible. Lo otro, muy lento, el señuelo también no trabaja en forma correcta yéndose muy a fondo con el peligro de engancharse en una roca, piedra o rama sumergida.
Muy importante es también la hora de la pesca. El sol a plomo, o sea, al mediodía, hace que la luz entre al agua en forma vertical, y es un hecho que los peces a esa hora son menos activos. En la mañana, temprano, y al atardecer, son las horas más aconsejables, y por cierto las más agradables para pescar. Al traer un pez a la embarcación, después de la lucha, conviene sacarlo del agua utilizando la red de mano con un mango firme y de tamaño conviente (40 a 50 centímetros si no es de aluminio). De esta manera, no se dañará la pieza, y como ocurrre frecuentemente, es en esta etapa de la pesca cuando se pierden más ejemplares, ya que el pez en su desesperada lucha trata de liberarsse del anzuelo. Si el pez se zafa, al menos el pescador tendrá la tranqulidad de conciencia de que podrá sobrevivir, ya que con la red el daño en tomarlo es mínimo.
El empleo de ganchos para cobrar un pez se encuentra prohido en todos los reglamentos de pesca, precisamente porque al herir el pexz con el gancho para sacarlod el agua, éste, generalmente reacciona al dolor y con la violencia de sus movimientos se liberar del anzuelo y huye herido de muerte. Estos ejemplares son una pérdida inútil. Finalmente, la pesca arrastre a grandes profundidades se encuentra también prohibida. Esto porque a gran profundidad están los ejemplares reproductores.
