La Caza de la Liebre y sus Costumbres

Martes, 26 Agosto   

El cazador de liebres se basa fundamentalmente en las huellas y en el profundo conocimiento de sus costumbres. La liebre suele esconderse en los brotes tiernos de los arboles y viñas.
Para la caza de la liebre la herramienta más practica a parte de la escopeta, es el perro que más que de compañía, nos será de gran utilidad para cobrar aquellas liebres heridas que buscan refugio.

Digo esto porque seguir el rastro de una liebre es tarea difícil para un perro, ya que los despista por su manera de correr zigzagueando y dando saltos, aún así el perro puede encontrarla encamada y quedarse de muestra.

Hay muchos cazadores que alardean de encontrar siempre la liebre encamada, yo creo que en una gran mayoría no es cierto, ya que se requiere de grandes conocimientos para poder cazar las liebres cuando están encamadas.

La liebre duerme con los ojos cerrados y detecta la presencia o proximidad de cualquier peligro gracias a su gran oído, en ocasiones se levantan sigilosamente y se marchan hacia otro encame. Cuando huyen, suelen hacerlo por caminos parando de vez en cuando para observar. Una liebre que se levanta, es muy difícil sorprenderla a no ser que hayan dos cazadores y esta se dirija de huida hacia la postura del otro cazador. La liebre es un animal de costumbres fijas, hay cazadores que las esperan al amanecer en los cruces de caminos, es cierto, la liebre viene por el camino y cuando llega a algún cruce, se suele parar.

El cazador de liebres, se basa fundamentalmente en las huellas y en el profundo conocimiento de todos sus hábitos.